
Buenas noches!, amor. Tu duermes y yo sueño. Así, en insomne peregrinar, regreso cada noche a tu recuerdo. Recorro, nostálgico, los mágicos lugares y músicas que envolvían nuestros encuentros. Me sumerjo en el vacío desierto, antes animado malecón de una ciudad ociosa, donde nos conocimos cuando, junto al nuevo Sol, despedíamos la madrugada. Me relajo bajo los cerezos del calmado jardín en el que, tras unas nerviosas y torpes palabras, sólo quedaron las calabazas del cuento. A falta de ti, persigo tu ausencia: vuelvo, nuevamente obnubilado, a la esplendorosa playa que la más hermosa sirena tejió de versos y esperanzas. Regreso a ti, amor, porque sin ti... me pierdo!.





