miércoles, 14 de octubre de 2009

CÉFIRO




Un columpio es un balanceo a la vida,
un trago de silencio en soledad,
una embriaguez de introversiones
a punto de tocar la inmensidad.

Es lo que tú mismo tienes,
aroma a tierras exhumadas
a distinguidas cepas inconclusas,
donde tú, las verás para deshojarlas.

Un columpio no es un trapecio,
es un bamboleo,
la dichosa estancia eterna,
cuando dejas que te empuje y suspire el viento…

1 comentario:

Baldwin y la demencia dijo...

Hola, he llegado a tus mares, y me he encontrado con este relato. No se, lo sentí como un sueño. Lo sentí, salvo por lo desamores y demàs, como un lejano recuerdo de la niñes. Debe ser por los columpios.

Gracias por dejarnos leerte.